sexo, drogas y fancines

Repartieron marihuana gratis ayer por la tarde en la plaza de los museos. Iniciativa de la fundación Legalize como reacción a la negativa del supermercado Albert Heijn a ofrecer a sus clientes la bolsita de marihuana que la revista Revu regalaba con cada ejemplar.
Según las malas lenguas, otras revistas en el pasado participaron de esta liberal tendencia legalizante. Así, corre la leyenda de que lectores de la mítica Ciudadela se topaban ocasionalmente con papelinas de cocaína pa los pollos entre sus páginas, lo cual a mí me resulta inverosímil, pues sabido es que la mencionada revistilla se dirigió siempre a todos y cada uno de los miembros de nuestras familias hispanas aquí aparcadas, con inclusión de sus retoños inocentes.
Así, viene al caso mencionar La bandida enmascarada', que fue publicada por entregas en Ciudadela, y que servía a las madres para aleccionar a sus hijos en diversos códigos lingüísticos, entre ellos el empleado en lo que más tarde serán sus vidas sexuales adultas. Este código, de otro modo, se podría ver jaspeado de continuos switches entre lenguas, dado el contexto en que los críos se desarrollan aquí, con mucha tele porno en holandés y otras vecinas de rubias trenzas. Graciosa contribución, pues, la de la revista. En algo habrá evitado futuras turbaciones. Cuando los retoños de mighente deban enfrentarse a parejas monolingües, sabrán siempre estar.
Según las malas lenguas, otras revistas en el pasado participaron de esta liberal tendencia legalizante. Así, corre la leyenda de que lectores de la mítica Ciudadela se topaban ocasionalmente con papelinas de cocaína pa los pollos entre sus páginas, lo cual a mí me resulta inverosímil, pues sabido es que la mencionada revistilla se dirigió siempre a todos y cada uno de los miembros de nuestras familias hispanas aquí aparcadas, con inclusión de sus retoños inocentes.
Así, viene al caso mencionar La bandida enmascarada', que fue publicada por entregas en Ciudadela, y que servía a las madres para aleccionar a sus hijos en diversos códigos lingüísticos, entre ellos el empleado en lo que más tarde serán sus vidas sexuales adultas. Este código, de otro modo, se podría ver jaspeado de continuos switches entre lenguas, dado el contexto en que los críos se desarrollan aquí, con mucha tele porno en holandés y otras vecinas de rubias trenzas. Graciosa contribución, pues, la de la revista. En algo habrá evitado futuras turbaciones. Cuando los retoños de mighente deban enfrentarse a parejas monolingües, sabrán siempre estar.
4 comentarios
JDaniel -
Gracias por tu comment, recibí un nazi comment luego. Creo que voy a afeitarme la cabeza, ponerme ropa a rayas, y un número en la frente, por si molesto.
pepa -
swami -
kalf -