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ámsterdam del alma

falta de escrúpulos

Qué desgraciada. La vecina de arriba, una crupier oriental que se la pasa viajando por los casinos del mundo, supercotizada, que la dejan en limousina delante-e-casa, que debe de estar forrada de propinas, ha sacado de la basura que tiré el miércoles un armatoste-teléfono de la época de la maricastaña, que no quería yo nunca más volver a ver ni -sobre todo- a oír [!]. Además de ser tamaño tanque, con fax y luces y una especie de estudio de grabación incluido, agendas y virguerías, y un cuerno tipo sidecar; además de eso, y de todo el espacio que ocupa, la máquina suena como utensilio para telecomunicaciones de la segunda guerra mundial, cuando había que estar preparado a que llamasen mientras caía una bomba escandalosa.

Y no he logrado deshacerme de él, pues. Sigo oyéndolo todo el día. Me despierto oyendo su ruido y sintiendo la conmoción que provoca en todo el edificio. Qué hacer. Me siento rara. Me llaman desde el piso de arriba. Mi nuevo teléfono me resulta extraño. Tengo pesadillas. No aguanto más. La llaman a cualquier hora.

Esto es la maldita costumbre del amsterdamés de no hacerle ascos a la basura ajena.

Pero no creo que la china aguante mucho al mastodonte. El siguiente paso es que otro vecino lo recoja de la basura cuando ella se canse. La tumbona no nos ha hecho escarmentar:

En el verano un vecino tiró una tumbona. Todos miramos extrañados a su dueño desde la ventana. Cómo podía repudiar semejante ejemplar bello a rallas. Era de noche. De mañana temprano, antes de que pasara la basura (vale decir, el camión) ya no estaba. Eso comentamos entre risitas un par de vecinos mientras revisábamos los vacíos buzones. Debimos esperar nuestro turno. La tumbona fue pasando de mano en mano. Yo fui la última que la probó. A los 2 meses. Cuando abrí aquella flamante silla en la terraza y me senté me caí de espaldas. No se le notaba, pero estaba cojísima, desahuciada.

los conversos

Mucho español se da su vuelta periódica por aquí, a fumar desbraquetaos, principalmente. Ideal encuentran contar con un ejemplar de aborigen como amigo; como anfitrión que los ‘reciba'. Muchas veces esta relación tiene sus inicios en España misma, donde el holandés correspondiente vive o ha vivido con variable periodicidad a lo largo del año. Generalmente ha viajado al paraíso sureño a estudiar nuestra lengua, nuestras playas o nuestro mercado, más o menos ilegal. A la vuelta se ha venido cargado de nombres y teléfonos y direcciones. Los españoles, a su vez, atesorarán los datos de estos ejemplares autóctonos, generosos como la tierra que los vio nacer lo es en puestos de hierbas olorosas.

Así, lectores, un amsterdamés que goza de especial aprecio entre los españoles que arriba introduzco ha sido T., que tradicionalmente se ha centrado en el contacto y mantenimiento de relaciones con individuos distribuidos en torno a los Picos de Europa, a la universidad de Oviedo y a los chiringos de Gijón, principalmente, extendiéndose su radio de acción en realidad a toda la cadena de pueblos y villas que pueblan la costa asturiana. Los reporteros y escritorcillos son su especialidad. Desgraciadamente, T. se ha mudado: ya no vive en Ámsterdam, por lo que los astures se han visto, de la noche a la mañana, privados del valioso centro de recibo que era su casa, donde han encontrado, siempre que han venido buscándolo, información sobre historia y costumbres neerlandesas, guía psicológica, cariño y bed-and-breakfast.

T. es un personaje que despide exótica solera vivencial. Ha presenciado y participado activamente en los setenta, y sobrevivido hasta hoy con dignidad: es un monumento humano, embajador de lo mejor de este país; un liberal como la copa de un pino. En extinción. Algo que pocos saben, y que nos lleva a consideraciones más profundas, es que existe gracias a que la joven que luego lo daría a luz evitó, por medio de oportuno salvoconducto, la deportación de su padre al vecino país. Viva la madre que lo parió.

Otro nudo es P., encargado de la zona de La Mancha. Especialmente conocido es en Ciudad Real. Su debilidad son los macarras. Su casa en Ámsterdam por tiempos se convierte en museo de artistas hispanos -por lo que transporta por carretera piezas de incalculable valor-, por tiempo en local para fiestas rumbero-tranzonas, donde se reúne el personal hostelero de habla hispana de la provincia Noord Holland. Y siempre, al igual que su congénere, será hotel.

Su generosidad es de sobra conocida más allá de muchas fronteras, siendo a mi parecer este impulso de su alma explicable tal vez en el hecho de que en la localidad donde él nació siempre se han sabido conectados de modo misterioso con otra civilización, desconocida. La plaza más céntrica exhibe con orgullo la inmensa piedra de unos 6 metros de gorda que desde inmemoriales épocas allí ha estado, y cuyo origen ningún científico ha sabido trazar.

A estos dos nodos nortinos -meros botones de muestra- los caracteriza su fuerte y segura personalidad, que imprime en el ánimo del carpetobetónico un afán de desplegar sus ocultas capacidades. A su vez, son estas capacidades desplegadas del católico lo que trae de cabeza a nuestros congéneres rubiales.

Sin detrimento de lo dicho, el rasgo que más los destaca es el uso del aceite de oliva, y los productos derivados del cerdo que abarrotan sus despensas.

tal invierno como este

Online se podrá seguir la lectura en directo de los nombres de los 102.000 holandeses asesinados por los nazis hace 60 años. El 22, 23, 24, 25, 26 y 27 de enero próximos. De día y de noche. Ininterrumpidamente.

Uno de los objetivos del Nederlands Auschwitz Comité (organizador de la movida, junto con el Herinneringscentrum Kamp Westerbork) es que la gente tome verdadera conciencia de lo que significan frases como ‘nunca más Auschwitz', ‘no olvidar lo ocurrido' y similares, que hoy parecen estar vacías de contenido, a pesar de que cada vez cogen más fuerza los putos nazis. El tute que proponen de alguna manera deberá servir para hacer sentir lo extenso del crimen que carga este país a la espalda; para pillar simbólicamente la envergadura del dolor.

Aseguran querer dejar muy clarita la equivalencia entre procedimientos de entonces y de hoy, alertarnos del resurgimiento del racismo, que hoy afecta sobre todo a otras etnias que antaño.

La ciudad está llena de afiches.

Citas:
Si quieres participar de cerca, el 22 la gente va a quedar a las 18.30 en el Hollandsche Schouwburg (donde juntaban a las víctimas para llevárselas); a las 19.15 estarán en el Verzetmuseum (museo de la resistencia). En la noche del lunes 24 al martes 25 se terminará en torno a las 2:00 de nombrar a los muertos amsterdameses. A partir de ese momento se seguirá leyendo sin interrupción en el terreno del campo de Westerbork. Y ello hasta el jueves a las 11.00 de la mañana.

El 30, además, a las 10.30 partirá una procesión del ayuntamiento hacia Wertheimpark, donde habrá más actividad conmemorativa de la barbarie de Auschwitz.

de nada, holanda

<font size=&quot;2&quot; color=#FF0000>de nada, holanda</font>

Me pregunta una negra de Suriname que a qué saben los platanitos que vemos ambas expuestos en un puesto del mercado del Albert Kuyp. Yo no sé. Nunca los probé. Venden una bolsa con unos 4 o 5 por 1.50e. Se les ve muy maduros. Otra mujer que por allí compra me lleva un rato echado el ojo. La negra me ha confundido con la vendedora: "y los lichis?" Lo que debe de querer es comérselos por la cara. Quién va a creer en esta ciudad que no conoce los platanitos esos, que crecen en su tierra como mala hierba, por todas partes. "En el altiplano boliviano se los dan a los cerdos", me dijo la otra, confundiéndome con la peruana de entre los presentes. Y se lió a hablar de los setenta en Ámsterdam, cuando este mismo mercado, de los más amplios del país, no llegaba "ni hasta por allillita"o algo así. Mi novio asentía. "Hemos enseñado a comer, a bailar y a vestirse a los holandeses en todos estos años." Ella es esposa de refugiado. "Y ellos a nosotros no nos han enseñado nada".

Parece que gracias a ‘nosotros' Ámsterdam tomó vida. Al menos así oí hoy. Mi novio fue de los que ayudó a la introducción del cilantro. Se quejaba a los verduleros. Los marroquíes, ante la carencia, y con mentalidad de zoco, se escondían tras los pescaderos con enormes sacos de cilantro, y aprovechaban el pánico, gritando 'koriander' al que pasaba. Así fue como los holandeses de zuecos se vieron obligados a cultivar esos hierbajos. Y los pescaderos -hoy duchos en esta la lengua que empleo, por la cuenta que les tiene- dejaron de tirar las cabezas de pescado, enseguida que se dieron cuenta de que con ellas cogían de las pelotas a mucho indio de curanto, e hispano sopero en general.

Había que saber francés. Para leer Le Monde -lo único que llegaba. Y sólo se conseguía en la Estación Central.

Las mujeres andaban con zapato-e-palo, en bocas chilenas.

Cabezas de animales colgando de las paredes de los cafés. Como en anuncios de jähermeister. Pensaban que capuchino era un jugador de fútbol. No había espejos en ninguna parte. Ni duchas. Eso sí, había arenques. Eso aprendimos, a comer arenques y anguila ahumada. Vendían verduras holandesas que ahora no comen ni los holandeses, como la zanahoria amarilla. También ha cambiado la arquitectura. Antes las escaleras de las casas eran tan estrechas y empinadas que las subíamos gateando.

En cuanto se puso a llover hubo que dejarla con la palabra en la boca.

la casa del sueño

<font size=&quot;2&quot; color=#FF0000>la casa del sueño</font>

Dice mi novio que si acaso aspiro a convertirme en un tipo de Anita Frank II. "Escribir un diario en Ámsterdam (y ser extranjera), vivir cerquita de donde ella vivía (y no poder decir dónde), saberse rodeada de nazis,... todo muy sospechoso" -diría él ahora atusando sus inexistentes bigotes.

Sí parece que he estado en su casa con su familia y allegados, estando viva ella (y 'vivo' yo, pues no fue en vida de ‘Yo, Pepa’, sino en otra donde yo era hombre, y las rubias se me tiraban, como en un sueño, que ya conté).

Y daré un dato ya que excuse el presente ombligotazo y haga honor al carácter reporterero de esta bitácora de su agrado, lector mío:

quieren abrir una residencia de escritores en lo que fue la primera casa de Ana Frank, la ubicada en una calle-plaza por la que yo caminé en mi lúcido sueño, donde Anita posa preciosa con zapatos gigantes junto a patinete. La casa alojará a escritores perseguidos de otros países, que lleguen a refugiarse aquí. Vaya morbazo.

blogs en blanco y demás culpas

<font size=&quot;2&quot; color=#FF0000>blogs en blanco y demás culpas</font>

Miles de blogs holandeses publican hoy la misma y única página, desde la que se te remite a espacios donde poder hacer donaciones en beneficio de los danmificados asiáticos. Toda Holanda en general participa masivamente en campaña nacional. Y están siendo muy generosos. Van como por los 55 millones de euros.

África: ¿qué hará falta?

Que haya sido la pachamama la causante del desastre parece conmover más a los terrícolas que si el culpable hubiera sido de carne y hueso, humano, o pseudohumano, o subnormal, hinchando los carrillos. Si hubieran sido simios gigantes de par de huevos las fuerzas destructoras no sé cómo habríamos reaccionado.

"A nadie se le ocurre remediar el dolor de tanto africano porque el culpable es mamífero", se oye concluir. Sin perjuicio del inocente carácter de lo dicho, hay diferentes tipos de mamíferos, a ojos de nuestro Occidente. Tienes los mamíferos negros, africanos ponte tú, que no saben hacer las cosas, y por eso les pasa lo que les pasa, y tienes los occidentales, blancos en su mayoría, que lo hacen todo muy bien. "Estos les roban el pan a los africanos, Pepa".

Pues eso, pero que ellos se las apañen, pues no todos somos católicos, con lo cual habría que hacer lobby en los palacios del puritito Dios, a riesgo de verle la cara de frente, y eso es mucho.

javier guzmán reparte

<font size=&quot;2&quot; color=#FF0000>javier guzmán reparte</font>

Javier Guzmán merece espacio. Es un cómico con el que yo me destrozo de risa. Hijo de español y holandesa, nació en Canarias, y emigró a los 7 años a Holanda. Se hizo bien famoso para el gran público con una serie que emitieron por tele hace dos años, ‘De 100% AB Show' (vétela aquí), donde se hace pasar por reportero marroquí, y entrevista a holandeses famosos y no famosos sobre la tan traída cantinela de la integración de los extranjeros. Nació para hacer reír. Además, con esta serie hace una suerte de antropología light, que es amable, te escojonas, es amena, pero también es dura.
Su último trabajo me lo trajo grabado el otro día un amigo: es la Conferencia de Santa Claus -que ya va por la tercera edición-, en que el tipo, el día en que llega Sinter Clas (y a Holanda llega este obispo según leyenda desde España, el 5 de diciembre), pasa revista a lo ocurrido en el año.
Te ríes a gusto. A él le interesan los temas de esta bitácora. Su genio está en que consigue relajarte al revisarlos.

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se mueren los castaños

Los castaños de todas las ciudades de Holanda han contraído una misteriosa enfermedad. Algunos expertos creen que puede deberse al estrés, otros creen que se trataría de un complejo de causas. No tienen ni idea. Lo cierto es que dan pena los castaños. Se decortezan. Les salen primero unas manchas marrones; luego va brotándoles un tipo de resina cada vez más oscura, que acaba goteando tronco abajo.

harán bien

harán bien

Mucho lector me escribe preguntándome por alojamiento en la ciudad. Entre eso y el espíritu navideño, y por si esto fuera poco, les propongo lo siguiente.

Visite dakloos.nl. Cada vez que usted reserva una habitación a través de este sitio (que se traduciría como 'sintecho.nl') le garantiza a un sintecho un lugar para dormir caliente por una noche. Un 3% de lo que usted pague (y esta gente dice encontrarte las opciones más baratas) va destinado a esos fines caritativos. Los hoteles son de todos los colores. Yo se lo recomiendo porque a mí me lo ha recomendado Van Thijn, el de la foto, uno de los amsterdameses a quienes yo más creo en este puto momento.

su publicidad, aquí

su publicidad, aquí

Las monjas agustinas de la Warmoesstraat se pusieron en contacto con los heladeros Ben & Jerry's con el fin de aumentar los fondos del convento. Y les propusieron lo siguiente: a cambio de una suma negociable, los sintecho circularán estos meses de invierno con chaquetones térmicos, día y noche, por la ciudad, mostrando en sus espaldas publicidad de la marca de helados.
La necesidad aviva el ingenio. Dicen las monjas que no les llega para todo lo que ofrecen, que es cama, baño y pan.
Hasta el momento alguno que otro de los embajadores-bocadillo ya se ha robado la chupa-pan. Dicen las monjas que se verán obligadas a numerarlas en adelante.

Interesados en publicitarse así: 00-31-20-4683510/streetvertising@bizonmediagroep.nl. Interesados en donación: cuenta de banco número 69.95.09.009 (a nombre de zusters Augustinessen, Utrecht). Para que no digan.

navida-ad, navida-ad...


TRA-LA LÁA-LALÁA...

(dale tu sabor,
querido lector)

¿fue un sueño-sueño?

El holandés Frederik van Eeden recogió en papel 352 sueños que tuvo entre el 20 de enero de 1898 y el 26 de diciembre de 1912. Los llamó lúcidos. Según él, en este tipo de sueños el individuo conserva plena conciencia de su identidad de fuera del sueño. Y es capaz de tomar decisiones utilizando los elementos que en el sueño se le ofrecen. Y todo sin dejar de estar soñando de lo más profundo. Lo cuenta en A Study of Dreams (1913).

Yo tuve un sueño que corresponde en parte con la definición de este señor, pues en él mi conciencia era la de la yo de este mismo instante. Tuve la sensación de haberme colado en otro mundo. Y justamente esta sensación de haberme colado en otro mundo me hace pensar que en realidad no estuve en un mundo de sueños sino en otro momento histórico que este de ahora; y no en Argentina o cualquier otra niñez sino en Ámsterdam, en una época bien tenebrosa: mediados del siglo XX.

Así, me levanto por la noche. Entro en el baño y alargo la mano para encender la luz, para lo que, como en muchas casas de hoy en esta ciudad, debo tirar de un cordón. Y aquí se activa la excursión curiosa: en un clik lo que enciendo en realidad es una lámpara de cristal verde, de pared, de estas de bordes ondulados, que se usaban a mediados del siglo pasado, y antes. Seguidamente salgo del baño y en el pasillo una rubia efusiva se me tira al cuello, oprimiéndomelo, y asustándome. Temo unos instantes por mi gaznate, pero en seguida me doy cuenta de que no me quiere la moza estrangular, sino hacerme cariños lúdicos: me está dando un achuchón a oscuras (ahora que nadie nos veía). Curioso que aquí yo sea yo, la pepa, y, sin embargo, casi con toda seguridad, hombre. Y esto es algo morboso- confieso.

Después del aquí-te-pillo-aquí-te-mato avanzo hacia la puerta de lo que en este mismo instante es mi living (por decirlo de algún modo). La abro y veo que dentro hay mucha gente, conviviendo. Veo un hombre calvo de gafas redondas sentado y leyendo el periódico (de amplias hojas), una señora, creo que planchando; hay niños a una mesa que escriben. Como sardinas en lata, pero en armonía. Y yo exclamo: ‘Oh oh: Me parece que me pasé al otro lado'. Difícil definir qué es ese ‘otro lado'. Mi intelecto en ese momento, y ahora, me explica que me he pasado como caballo de troya a otro mundo, existente históricamente.
Seguidamente decido irme de allí. Salgo a la calle y camino por una amplísima esplanada, rectangular, delimitada por edificios de unos tres o cuatro pisos, como de preguerra; barrio amsterdamés. Y empiezo a caminar -flanear- por aquel espacio, junto a otra gente, que está como paseando; y jugando, los niños.

se lo comió

se lo comió

Charlie Dée (1977) te regala 4 canciones. Está muy contenta porque le han dado el premio a la mejor cantautora de los Países Bajos.
Es nostálgica.
Y todos somos angloalgo si nos metemos a cantautoras, cojiendo la guitarra de medio lao; o haciendo chistes listos mientras observamos el mundo de medio lao también.

Hay quien habla de coles de bruselas, no obstante, cuando quiere señalar alguna características de la cultura holandesa.

También parece la muchacha a veces de países más fríos que estos. Las primas de Danté el lapón, que ya están mayores, se me antojan cantando así, en hilera-e-zuecos.

Felicidades, nena.

fuck racisme

fuck racisme

Se expresan las morillas 'oprimidas' por el islam. Nótese cómo adaptan su pañuelo a las necesidades ambientales, disponiéndolo a modo de visera los días de lluvia.

condiciones anormales

Anoche -2 o 3 grados centígrados- salgo a tender la ropa a la terraza de los símbolos y veo al vecino de enfrente paseándose por la buhardilla con sombrero costarricense.
No es poesía.

los malhablados

los malhablados

Oigo conversación entre políticos sobre el corto Van Goh-Hirsi. Dice uno que conoce a un turco que le dijo que en Turquía hace ya bastante hicieron un vídeo musical donde muestran algo similar a lo que se muestra en Submission, vale decir: la espalda de una mujer caligrafiada con textos del corán. Y que ‘no ocurrió nada en la sociedad'. ‘Claro pero es que no es lo mismo Turquía que Marruecos', dice otro de los políticos, que supuestamente representa a cierta cantidad de ciudadanos holandeses.

A quién representa, se preguntarán: a los tontos? A los inmorales?

Vivimos un momento en que la lengua se usa mal; muy mal. Y vivimos en Holanda, no en Marruecos, señor político, charlatán indecente. En Holanda es donde ‘la sociedad' ha visto el vídeo de los pendencieros, no en Marruecos. En Holanda alguien ha dicho haber matado entre otras cosas porque el vídeo de marras le pareció inadmisible. Alguien; sg.: una persona. Mohamed B. Nadie más. No más personas. No marroquíes. Menos el reino de Marruecos.

¿Se acuerdan de la época que le tocó vivir a Sócrates?

II
No mencioné el partido al que pertenece el lumbreras. No importa.

¿Se han enterado de lo que acaba de pasar en Hungría? Durante la Segunda Guerra tuvo que marcharse del país un montón de gente. Perdieron la nacionalidad. Viven aún en el extranjero. La oposición propone ahora otorgársela de nuevo Y la izquierda se opone. La izquierda se opone. La derecha lo propone.
Temen que llegue una avalancha de ‘emigrantes' al país.

En Holanda el PvdA, lo que serían los laboristas, tradicionalmente un partido caracterizado por ser sensible a los problemas de los trabajadores, de los grupos menos favorecidos, lleva años proponiendo medidas de claro corte nazi (discriminar entre inmigrantes listos y tontos; así, prohibir matrimonios con extranjeros analfabetos, y etc en esa línea). Lo último son las declaraciones del jefe del partido, según las cuales no tiene ningún problema en formar gobierno en el futuro con el líder de extrema derecha, Wilders, amenazado de muerte también, con explicitadas tendencias xenófobas.
Que no se ofendan los que consideren ser ‘de derechas', pero no se espera de un partido laborista que mande a la mierda a la clase obrera, que existe aún, y que en este país proviene de otras latitudes.

Van Thijn, antiguo alcalde de Ámsterdam, -judio, que se libró de la muerte sólo porque cuando viajaba a ser gaseado los maquinistas de nosedonde se pusieron en huelga- y que merece todos mis respetos, lleva años trabajando a la sombra, previniendo a partidos políticos de toda Europa del peligro de un rebrote bestial de la extrema derecha y la xenofobia. Yo misma he traducido sus misivas. El nazismo se disfraza, como en el caso de Wouter Bos, el jefe de los laboristas. Van Thijn rogaba en aquellos documentos a la clase política europea que esté alerta.

Yo también animo a denunciar cualquier signo sospechoso. Un político liberal no lo es porque el nombre de su partido nos remitiera al liberalismo. La lucha por el bienestar social y la justicia no vive de rentas. Es absurda la pavada.
El sinvergüenza de Wouter Bos quiere los votos de la extrema derecha. Y lo declara abiertamente. Cómo podemos admitir algo así. ‘Después del asesinato de Pim Fortuyn cometimos un gran error', dice Bos, y reprocha a su partido haber permitido que los votos del electorado de extrema derecha se les escapasen de las manos. Bos acepta los presupuestos de extrema derecha si se trata de acceder o mantenerse en el poder.

Hay que acabar con ellos. La legislación debiera ser fiera con ellos. Y la sociedad.

mamíferos

Visitando a la bolboreta leo esto:

Mamíferos
Yo veo mamíferos.
Mamíferos con nombres extrañísimos.
Han olvidado que son mamíferos
y se creen obispos, fontaneros,
lecheros, diputados. ¿Diputados?
Yo veo mamíferos.
Policías, médicos, conserjes,
profesores, sastres, cantoautores
¿cantoautores?
Yo veo mamíferos...
Alcaldes, camareros, oficinistas, aparejadores
¡Aparejadores!
¡Cómo puede creerse aparejador un mamífero!
Miembros, sí, miembros, se creen miembros
del comité central, del colegio oficial de médicos...
académicos, reyes, coroneles.
Yo veo mamíferos.
Actrices, putas, asistentas, secretarias,
directoras, lesbianas, puericultoras...
La verdad, yo veo mamíferos.
Nadie ve mamíferos,
nadie, al parecer, recuerda que es mamífero.
¿Seré yo el último mamífero?
Demócratas, comunistas, ajedrecistas,
periodistas, soldados, campesinos.
Yo veo mamíferos.
Marqueses, ejecutivos, socios,
italianos, ingleses, catalanes.
¿Catalanes?
Yo veo mamíferos.
Cristianos, musulmanes, coptos,
inspectores, técnicos, benedictinos,
empresarios, cajeros, cosmonautas...
Yo veo mamíferos.

Y es que, como diría mi novio, ‘la filosofía es a los hombres lo que la zoología a los animales'.
El autor del rap: Jesús Lizano. Bájate su obra.

¿cuánto cuesta echar una denuncia?

Ayaan Hirsi Ali: la somalí que hizo el corto con Van Gogh. Ustedes la recordarán. A mí se me está olvidando; porque no aparece. No ha vuelto a su trabajo de diputada desde que asesinaron a su amigo. Y ya hace más de un mes. Me pregunto si será el servicio de seguridad holandés tan extremadamente malo como para justificar esto. Dice que de momento ha empezado a escribir un libro (como suelen hacer los ‘iluminados' liberales; como dice ella que es su caso), y que va a seguir con la segunda parte de Submission. Qué privilegiada la señorita, no? Y seguro que no hay ninguna oficina por ahí de funcionarios follaquesos persiguiéndola para que responda del dinero que recibe de los fondos comunes, mantenidos con el sudor de los trabajadores de este país, también los que tienen pasaporte con olor a cabra.

Yo la llevaría a los tribunales por sus declaraciones. Desconoce los valores occidentales e incita al descalabro del estado de derecho. Critica a antiguos liberales de este país, gracias a los cuales Holanda ha podido alardear de una estupenda democracia, ejemplo en su trato a los extranjeros durante años. Descalifica a estos políticos, mastodontes del liberalismo, por considerarlos ‘políticamente correctos', por aplicar la ley en vez de la represión y la violencia. Así dice. ‘El respeto a la ley no es lo que el país necesita en este momento'.

Y la llevaría a los tribunales porque desde el parlamento de un país democrático, donde su población suscribe una constitución que protege la libertad de culto, ella aboga, y propagandea -usando dinero público-, por terminar con uno de los cultos legales de este país, el islam. No se acuerda de lo que dice la Constitución. No se acuerda de lo que le contaron que eran los valores occidentales.

¿qué está buscando?

La ministra de extranjería tiene entre ceja y ceja hacerles la vida imposible a los marroquíes. Ese empeño le hace perder las formas. Que corazón no tiene lo sabe todo biempensante. Pero el rizo de hoy es demasiado, según leo en mQh.

Hace un tiempo proponía que lo viejos marroquíes debían hacer un examen de integración, pues consideraba que no hablaban guapo la lengua. Estos señores, ya jubilados, después de tanto haber contribuido a este paisito de real riqueza, han tenido que escuchar de los labios de esta inmoral hija de hitler -que nos está buscando la ruina a todos, y no Mohamed B- que si no aprueban el examen van a pasarlo mal (amenazolos con recortes de jubilaciones y multas, etc.). Estos viejos, con muy buen tino, y con el orgullo que los caracteriza, se acercan luego a una comisaria en bloque a denunciarla por discriminación. Fue un golpe certero. Decían que por qué los viejos holandeses nacidos aquí no tenían que hacer ningún examen. La bestia indecente contestó que no se podían comparar a unos viejos con otros...

Y ahí se retiró, sabedora de que tenía que preparar algo que burlase la ley, que esquivase el primer artículo de la constitución holandesa, según el cual todos los holandeses son lo mismito. ‘Qué jodienda. Se habrán creído iguales los moritos'. Fue en primavera, cuando sacó su maldita Contourennota, donde distinguía 3 tipos de holandeses: los que se naturalizaron antes del 1 de abril de 2003, los holandeses que nacieron fuera de la Unión Europea (incluidos los antillanos), y los holandeses que nacieron en la Unión Europea. Los dos primeros grupos quiere ella que se examinen para mostrar que hacen honor al documento.

Contrató pues la cabrona a una comisión para que le arreglase la ‘falla' de la ley; y le ha dado todo el gusto. Recién asesorada nos cuenta hoy que quienes están obligados a aprender lengua y cultura holandesas son ahora todos los holandeses que no hayan estudiado un mínimo de 8 años en centros holandeses. Con esta medida incluye a prácticamente todos marroquíes de primera generación, pues en gran medida son arquitectos... perdón: analfabetos.

Ya no discrimina a nadie.

..................revisemos la historia..................

..................revisemos la historia..................

Acaban de descubrir los holandeses de ciencia que una larga serie de productos bien olientes producen cáncer. Son productos que sueltan más o menos ricos olores, como ambientadores para el hogar, a spray pero también de los que están hechos de esa pasta tipo gominola, y de los que metes en el water mismo, o en la cisterna. Todos los productos para casa que huelen a rosas, violetas, chicle, limones caribeños, etc. Así mismo las velas olorosas y las barritas de incienso.

Me enteré de esto por la tele. Una señora que nos representa -a los consumidores- salió diciendo que podíamos ir olvidándonos de comprarlos. Se acabó el oler bien. Si queremos amables tufos deberemos abrir las ventanas -dijo- o comprar flores [pero dónde de esas características?] o fruta [ídem]. ‘Y en el baño, el fósforo tradicional'.

Pues anda. El inicio de una nueva era, revisionista. Para este país ha sido corto este paréntesis de olores de colores pastel y frescos. Sólo durante la última década y media se aficionó la sociedad holandesa al uso de olores artificiales para cuerpo y hogar.

Y ‘esto sí que es guerra', dicen los comerciantes.

Los mexicanos son los que más me divierten: ‘Ir a Misa Mata', creo que decía un titular azteca. La verdad, no sé qué va a ser de México. Y de todo nuestra católica Hispania.
Y de mí misma.