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ámsterdam del alma

hup holland en duitsland


Esta valla gigante de la foto se podía ver, desde días antes del partido entre Holanda y Alemania, por las calles de la ciudad. ‘Arriba Holanda y Alemania’, viene a decir. Es publicidad del Holland Casino, y hace referencia a una técnica en ruleta por la que la apuesta se extiende a más de un número. No deja de dejarte sin aliento durante unos segundos el eslogan. En lo más profundo de nuestras cabezas está la referencia a la Alemania aquella (if you know what i mean).
Verán: hace muchos años, durante otro clásico celebrado en Alemania entre estos dos países, en una pancarta como esta que apareció en pantalla durante la transmisión del partido ( y quedó grabada en nuestras pupilas) se pudo leer: ‘Abuela, hemos encontrado tu bicicleta’ o bien ‘Oma, wij hebben jou fiets gevonden’. Bien. El choque, y luego todo el mundo se rió. Era chiste. Era entrañable. Era íntimo. Era inesperado. Y era referencia a la ocupación nazi también. Porque resulta que los nazis cuando llegaron a este país se robaban las bicis, las bici-de-la-abuela, u ‘oma fietsen’, que así se llama cierto tipo de bici, caracteristiquísima de Holanda , que todavía abunda (de la que yo tuve un ejemplar blanco de nueva generación, desaparecida a los tres días).

"Cuéntame otro cuento"
"Que te lo cuente el Vladi"

barroco amsterdamés



capilla del restaurante sabor latino perú, Utrechtsestraat 10

el milagro del vómito

Hasta 1989 estuvo prohibido, desde la época de la Reforma, hacer manifestaciones religiosas en público. Hasta ayer - desde 1578 [¡] - no tuvo lugar en Ámsterdam una procesión del Corpus, por lo que fue gran día para los católicos. En los últimos años sólo habían estado saliendo a la calle, y por la noche, el 15 de marzo, el día del Milagro de Ámsterdam, el milagro del vómito, que rememora lo ocurrido a un enfermo de muerte en Kalverstraat. El tipo vomitó la hostia que le acababa de suministrar el cura. El vómito fue a dar al fuego de la chimenea, pero la hostia no se acababa de consumir, y así unos días, por lo que el entonces cura de la parroquia de San Nicolás (frente a la Estación Central, hoy parroquia de los hispanos) decidió que aquello era grande, cosa de Dios, y que había que elevar especiales oraciones al cuerpo de cristo desde Ámsterdam. Por eso este nuevo ciclo de contarrreformeo lleva como emblema el cuerpo de cristo, exhibido bajo el sol al fin. Declararon los manifestantes que no querían “provocar”. Y es que sólo ahora está dejando de ser tabú ser católico de día.

Y el día está al caer en que los hispanos muestren sus lentejuelas, pasos y/o cantes con motivos religiosos. Aún nadie los ha coordinado en sus fervores, pero por lo que sé están deseando manifestarse en procesión. Las capillas en las que pagaríamos a los santos serían bares y restaurantes, no consulados, ni catedrales, que no hay, y las cofradías serían variopintas, pues participarían flamencos, bolivianos y colombianos, por no hablar de los peruanos y miameros.

rito, más rito, que me aburro

Voy en bici y escucho las campanas de una iglesia, luterana. Veo a lo lejos que un grupo de gente bien vestida espera a la puerta. Tate, una boda; vamos a mirar. Me sitúo de lujo en un puente. Detrás de mí, un exhippy, con sus sandalias y calcetines de lana, le dice a su hijo, mientras saca la cámara de vídeo y aparca la bici, con niño incluido contra baranda de puente: “Vamos a filmar el capitalismo, hijo. Los ricos hieden”. Y se siente que los novios ya están alcanzando el final del pasillo. Entonces un tipo con pinta de administrador de barrio de chavelas, llama desde la esquina, debajo de la campana – que ya dejó de sonar – a unas muchachas vestidas con plumas de colores y en bañadores dorados y piernas prietas, ajustándose apuradas los tocados, que llegan a tiempo de que los novios pisen el umbral de la puerta. Ahí amigos y familiares les tiran flores y unos seis muchachos negros, tal vez surinameños en vez de brasileños, como ellas, empiezan a tocar samba de janeiro, y ellas dan un pase por delante de los novio nosequé y se llevan al novio y a la novia detrás, y a todo el resto de invitados más detrás aún.

Me decía un abogado que tuve yo una vez por estos lares – y que salió rana, pues un amigo del público fue quien tuvo que arreglarme el caso, pidiéndole permiso al juez por favor si le dejaba a él defenderme – que a los holandeses se les acabaron los ritos hace mucho. Y que los necesitaban con urgencia. Él acabó casándose, por cierto, con una princesa georgiana.

Y novios y comitiva canal adelante detrás de las chicas venga a mover el culo y los vivos de los tamboreros entretenidísimos con tanto público del vecindario, que aparecía por todas partes atraído por el estruendo emocionante de esta boda.

las drogas y la noche I

A la puerta del Albert Heijn estaba tocando la guitarra el Pablo. Tuvo un pasado de oro junto a Felipe Campuzano, en sus giras por España y las Américas. Tocaba hoy La bohemia a lo flamenco king. Sonaba nostálgico. Él es yonki de la heroína. Y su mujer, que a veces le acompaña. La bohemia es bonita canción, en todos sus versiones, pensé. La letra se la puse yo para mis adentros. La letra que cantaba mi hermana cuando yo era niña. ‘La bohemia que yo soñé su luz perdió. Hoy regresé a París, crucé su niebla gris, más ya la han derrumbado. Las lilas ya no están ni lalalalalalalalalalalaa, y han puesto en su lugar abajo una café bar y arriba una pensión. La bohemia... la bohemia que yo soñé su luz perdió; la bohemia... la bohemia era una flor que lalallallalllaaa... y siempre sin dormir. Y hasta el amanecer posabas para mí, a veces sin comer y siempres sin dormir. La Bohemia, La Bohemia era una flor que ...' Me puso nostálgica.
Este hombre acabó pues en las calles de Ámsterdam.
Ya no queda nadie en la bohemia. Y sólo unos cuantos de aquellos siguen metiéndose cochinadas. Tienen que ser muy perdidos, o músicos, para meterse cosas serias seriamente. Aunque qué es serio. La coca? No, pues. Pero bien, el glamur de entonces, cuando había noche, se fue.

Hoy creo que pegué por la mañana un salto en el tiempo: vi pasar camiones con chicuelos que llevaban pancartas con hojas de marihuana estampadas y otros motivos cannabiescos. Y me corrí la raya del ojo con los nudillos. Decía en grande escrito por todas partes: LEGALIZE. Pero no estábamos en la única ciudad del planeta Tierra donde la política de drogas no es que esté tan mal encaminada? Qué habrá sido? Luego me entero.

Y volviendo a la bohemia: no hay. Todo cierra tempranísimo. No puedes comer en ningún sitio a partir de las12 de la noche. Y con el estómago vacío no se puede hacer nada. La gente se va a Berlín u otros sitios, donde se dan las condiciones para crear, dicen los vanguardistas con más gases contra diafragma. Por cierto que ahora el ayuntamineto quiere acabar con el poco espacio que queda para vivienda social en Ámsterdam. Están echando a los pobres. Va a ser aburridísimo luego, con tanto encorbatado haciendo negocio nomás, veo yo poye.

Que lo de los camiones [26] que pedían legalización fue hoy [5-6-4] para todo el mundo. Iba en primer plano del acto (Legalize! Street Rave) el dj Raymond K, que estuvo en cana en Estados Unidos por llevar no sé cuánto encima. Por ahí va. Ámsterdam, ciudad universal.

Un buen trabajo está haciendo por las noches Rodrigo, que lleva Qué Pasa: en la sala de conciertos Melkweg los jueves el chaval, un chilenito bien capaz, se encarga de amenizar el cotarro a hispanos y holandeses. Pone cumbia, nuevas cosas latinas, mucha pachanga, bien mano negra, con alegría. Eso dicen. Y además invita a músicos de todas partes. Ahora está al caer Amparanoia. Ha traído a Sargento García y muchos más. Y me acuerdo ahora de que, no obstante, esta sala con quien él tiene el contrato no tiene los huevos ni es tan generosa como Paradiso, que emite por internet en directo sus conciertos. (fabchannel.com).

hablemos en plata


Leo en mQh que ahora se autoriza a matar a los enfermos de alzheimer sin mucho trámite.
El lío terminológico es padre. No sé si en el resto del planeta saben qué ocurre aquí. Da miedo. La línea entre muerte solicitada y asesinato no es muy clara. Parece que hay analgésicos que matan, y que se aplican no se sabe cuándo o a quién. Parece también que hay circulares internas que ordenan a los médicos no andarse con muchos miramientos a la hora de acabar con algunos seres en estado deplorable. Es tenebroso todo. Sospechoso ya me parece a mí de la ley que conocéis que es tras acabar con la vida del enfermo, no antes, cuando el médico – pues a propia voluntad – consulta con una comisión de tres expertos (en leyes, ética y medicina) si ha hecho bien. Dice también la ley que deberá comunicarle las intenciones a otro médico antes de terminar con la vida de alguien. Parece que todo se embarulla. Nadie hace lo que debe. Se dice que ‘aplican eutanasia’ por una cama libre. Los viejos cruzan la frontera con Alemania por miedo a que los maten sin su consentimiento. Ellos aseguran que los matan justo por viejos, por inservibles. Alemania les construyó un hostal. Los pobres también serían blanco del sistema, y cualquiera en quien no quieran gastar el dinero del Estado, como ilegales. Yo me voy.

Hay gente por el mundo que se deshace en elogios a esta sociedad porque han institucionalizado estas cosas. Tan progresistas todos, tan vanguardistas en ética. Yo sólo sé que sé cómo murió Jordi a manos de esta gente. No es cuestión de debatir. La etimología es bonita, pero y qué tiene que ver. O es que sois tontos.



No hace falta ser el Papa para abominar de ellos.

nota para historiadores

Me entero de que Pinochet dio un discurso cuerdísimo en Miami, por lo que en los tribunales se le ha retirado la impunidad, que se le otorgara hace años por la supuesta chochedaz de sus neuronas.
Ahora que volvemos a oir algo esperanzador sobre el caso me acuerdo de los inicios del comité contra la impunidad creado en Ámsterdam hace unos años, cuando Garzón tuvo el acierto de ordenar la detención del condecorado criminal. Los chilenos de Ámsterdam y alrededores se reunieron esperanzados, como lo hicieran también los chilenos en torno a Londres u otros sitios, e iniciaron una serie de actividades con la vista puesta en la denuncia de actos de impunidad, recopilación de información al respecto, y similares pertinentes. El grupo que se formó - pequeñito - estaba constituido por gente de diverso signo. Algo esto bonito: por primera vez en muchísimo tiempo los chilenos en el exilio se ponían de acuerdo en algo. Regularmente (como una vez a la semana) se veían las caras en torno a una mesa, se planteaban planes de acción, se comentaban los desarrollos en el proceso a Pinochet, los avances de los grupos radicados en Chile trabajando por la justicia, etc. En la época se formularon documentos que daban a conocer la postura del comité, redactados generalmente por Edmundo Magaña - uno de los miembros fundadores, junto a Pablo Eppelin, Bincho y otros (ya pararé en esto) - si bien firmados nunca por él, por decisión del grupo, que siempre designaba a otros miembros para tal función de firmadores, en curiosa costumbre arraigada en el comité. Pero el comité - pasando ahora por alto vicisitudes varias, que ya detallaré en otro momento - entró en crisis (lo entraron en crisis). Un par de miembros, también miembros del partido socialista, tenían mucha urgencia en darle ‘estructura' al grupo. Querían nombrar jefes y tal. Empezaron a meter baza, mucha baza, (tengo prisa; ya contaré), robando espacio para algunos miembros. Pedro Avendaño y algún otro fundador fueron censurados. (A Edmundo Magaña, una señora socialista - amiga del socialistón mayor -, que de repente un día estaba dirigiendo la mesa, decidió prohibirle la creación de teatro. Como lo oyen: al compañero Edmundo Magaña se le prohibía escribir teatro. Esto en la misma reunión donde esa señora nos comunicaba que las actas de una de las reuniones, redactadas días atrás por uno de los miembros, donde quedaba plasmada la falta de interés de la gran mayoría por designar jefes - ni socialistas ni na - donde claramente se declaraba -miembro por miembro- estar contento con el funcionamiento del grupo tal y como estaba, esas actas, nos cuenta la golpista, son anuladas. Bien, estos personajes decidieron el fin del comité, con el consentimiento de uno de los fundadores principales del mismo, don Pablo Eppelin, el cual, curiosamente, cuenta con toda mi simpatía, a pesar de haber vendido el grupo al partido de los socialistas; partido de gran camarilla - que se estira y encoge como las tripas de jorge, como el chicle americano y otras cosas, dependiendo de otras muchas. Penoso fin para un grupo compuesto en principio - he dicho - de gente ilusionada por hacer algo bien, gente que se había retirado de la vida politiquera insulsa, desilusionados, y que reaparecían en este comité, alegres de poder trabajar juntos por la justicia, nada menos. No sé si el partido socialista había encargado a estos personajes a hacerse con el mando, vale decir, a desintegrar la vaina. Lo cierto es que este señor y esta señora, más sus interesados seguidores - qué les habrán vendido, no sé - acabaron con todo. (Creo que, no obstante, siguen dándose nombre).

En definitiva se trata de conseguir un puesto en algún ministerio y vivir bien. Ese es el ideal de muchos políticos chilenos, según vengo observando. Y luego dicen que son russonianos. Los cojones de mahoma. Sociedad justa? Mire, denles poder y es suficiente; o qué crees tú? A vivir del cuento, que son dos días. Roba lo que puedas, con civismo, sí, pero sisa nomás. Y consíguete algún laurel. Y escribe poesía en lo posible. Y al líder honesto le cortas la cabeza. (Te parece, la ofensa?)
Vade retro, ‘demócratas' chilenos.

el exilio del católico


He aquí un ángel español del siglo 18, residente temporal de la Spiegelstraat. Y a propósito:

yo no soy una santa, pero me gustaría

una santa salvaje
una púgil japonesa
una virgen mexicana
con 10 rayos digitales
que fulminan lagartos
y electrocutan diablos

comer frente a terroristas


Fíjense en esta toma de un restaurante chileno. Han colgado en la pared con calma pasmosa una foto de un grupo de terroristas armados y con pasamontañas... Me da la risa. Debajo de la foto hay una lista con los nombres y apellidos de los señores, y con su correspondiente apodo en la lucha. Este último dato me indica que son ya historia, porque si no más bien estaría este muro en comisaría de policía antiterrorista. El alcalde no estará enterado, supongo.
En Holanda está prohibido usar pasamontañas, con el frío que hace en invierno.

glamorosas novias

brigadistas

Algún día tal vez, desde fuera de estos territorios, llamaré a mis pueblos de origen a unirse a luchar por la liberación del pueblo holandés del yugo fascista. Formaríamos un cuerpo de brigadistas.

en los canales de amsterdam he empeñado mi corazón

Nos han hecho una reseña, lectores queridos, glosistas de ámsterdam, en una publicación holandesa. Se dice entre otras cosas que el autor (principal, quieren decir), a quien dan el nombre de Laura - que adopté al vuelo - tiene una relación de amor y odio con esta tierra entre canales (como casi todos los hispanos que aquí vivimos, dice el reseñista). Y he estado pensando.

Yo adoro esta ciudad. Después de años habitándola, me fascina aún. Casi todos los días. Además siempre veo cosas nuevas (mi teoría: al ser todo tan reducido, minimalista, lógicamente distingues muchos más puntos). Toma Utrechtsestraat: escaparate junto a escaparate de 1 metro, metro y medio, 2 metros máximo cada uno, con divisorias o intersecciones enanas, de donde surgen, en pocos centímetros, un tallado en madera, un parterrito mínimo, etc.)

Diré que se experimentan cosas feas también: vecinos nazis (con perdón), ya todos saben. Pero no odio yo esta ciudad por él. Ni por la ministra Verdonk. Ni por Balkenende. Ya quisieran muchos. Ya quisieran muchos oírme decir que no me gustan sus canales ni sus lucecitas al anochecer ni los ecos de sus acordeones ni su lengua. Quisieran oírlo para gritarme VETE ENTONCES.

Yo espero aún que los liberales de esta ciudad despierten a tiempo. Los verdaderos liberales, no los que hoy se hacen llamar así, que están envenenando el ambiente.

no es una plaza de toros


No lo es, no. Toros en ámsterdam nunca habrá. Ya van dos o tres veces que retiran del cable la televisión española, pues el consejo que se dedica en determinado punto de la cadena rusa municipiogubernamental a educarnos a tos nos, consideró que era muy sangrienta, y que justo a las 5 de la tarde hay mucho infante frente a la pantalla, mientras los hispanos se meriendan en la plaza. De manera que mucho más difícil parecería que toros en carne y hueso viajasen hasta aquí. Teniendo además que cruzar Francia en camiones. Sí tenemos este edificio. Cerca de mi dentista. Para arenas, además, el estadio del Ajax, que ni el coliseo. Las malas lenguas dicen que lo construyeron tan colosal para acojonar a los equipos visitantes, pues conocido es que la arquitectura así, de altísimos muros medio fascistoides (con perdón), deja sin respiración, da susto. Y así le fue al Real Madrid cuando estuvo aquí: mal, muy mal.

qué hacemos con él


El cuento de nunca acabar. El vecino me ha escrito una carta. Se encamina hacía donde yo sospechaba. Me acusa de grosera. Cree que no me conviene 'tratarlo mal'. Aunque él no es un delator, pues, después de haber informado sobre mí a la inmobiliaria, se negó a pasar los informes periódicos que le pedían. Que quiere que lo salude. Y que desde luego está esperando respuesta. Las cosas se hacen como él dice.

Querrá para esta noche la respuesta? O quizás para por la mañana? Le diré que se busque novia? Le diré que se tire a un canal? O le hablaré de mi abogado?

basureros o museos


Muñeco hallado en Waterlooplein. Sabe dios quién será. Salió de entre botellas de cerveza belga que no interesaron a nadie al cierre. Casi me rompe la cámara un dakloos que intentaba vender las sobras. Esto como a las 5 o 6. Han contratado a un guardia que dice al que llega que todo es gratis. Digo yo que será cosa del ayuntamiento.
Si tuviera casa decente decente, grande grandota, iniciaría un museo. No tengo espacio, conque voy acumulando material hasta que lo tiro. Porque adoro a mi inquilino, y no quiero más que que sea feliz en un entorno habitable y sin obstáculos. Que bastante obstáculo son ya los vecinos pedorros.

Conozco a un amsterdamita que vive en una casa-museo-tienda. Snobshop, llama a su casa. Vende todo lo que tiene --> Eerste Weteringdwarstraat 30.

Parecido a un museo es un teatro. Cuando vivía cerca del Albert Cuyp, en hermosa vivienda soleada, acostumbrábamos mi hombre y yo a representar desde la inmensa terraza espectacular que teníamos, cosas para todos los públicos. Simulábamos asesinatos, atracos y secuestros. Y nadie nos denunció entonces, fíjate tú lo que son los vecinos en uno u otro momento. De perlas nos llevábamos con la rubia de enfrente, que era pintora, pero buena y alegre, no como el atormentado del innombrable del cago en la puta tener que tenerlo al lado maricón.

el klootzak

Incomprensible. No sé que hacer con tanta excitación. El indeseable del vecino.
Llego de hacer compras, lo oigo a unos metros por detrás de mí, mientras aparco la bici. Me está gritando acelerado. Se para a mi lado. No le hablo; no le miro. Levanta el dedo. Me grita cada vez más alto. Levanta los brazos. Me harta. No acepta que no le salude, señores, eso es lo que le pasa. Aunque mi actitud desde lo de la delación ha sido ignorarlo - la razón de su desazón, de su sinrazón, de su proceder ahora - tengo que arañarle, con la voz. "Quieres que llame a la poli", empiezo. Se sobresalta, rebotadísimo. Como lo que yo quiero es sencillamente acabar con el palabreo - no quiero ni verlo - le doy un giro a mi frase, cuando veo que el patudo patético se atraganta con lo que le digo. Yo no quiero provocar xenofobias ni así, y juro que este mamón en ese momento quería echarme del país: "Tú ! Tú llamar a la policía!" etc. Conque le dije, bien llámala tú, pon una queja. Pero pasa de mí, no quiero que me hables. Se cortó. Creo que se acordó de que sería la segunda vez que se quejaría de mí a una instancia oficial. "Pero tienes que comunicarte! Qué te has creído! Así no se va por la vida! Los vecinos se saludan, que no te enteras! Quiero que me expliques por qué no me hablas!", siguió después de un segundo, como un toro.
Miren, este imbecil tiene cargo de conciencia. Y se le acentúa cada vez que me encuentra y ni le miro. Esta vez el sinvergüenza arremetió con violencia. Mi aspecto es afable, soy menuda... y por otra parte soy hispana. Pretende enseñarme cómo han de hacerse las cosas. Mamón. Le dije que se arreglase él sólo los rollos y que por favor no volviese a dirigirme el aliento. Y ahí se quedó, despotricando contra los hispanos, frente a un inocente y amable vecino común, que me abrió la puerta mientras esperaba a un primo suyo para arreglar su nueva moto.

Mi novio le quiere pegar.

Creo que el siguiente paso del delator será acusarme de asocial. Leí que según nueva ley a los asociales se les envía a contenedores de zinc No es broma. Por agraviado tal vez podría quedarse con mi vivienda. Lo considerará - apuesto.

No es la primera vez que han usado la raíz ‘spaans' para intentar agredirme. Curioso. Recuerdo también que un publicista de Ogivly, cuando yo trabajé allí, como chica del lunch hace mucho, usó parecida raíz: ‘spanj'. Me llamó ‘spanjool' (qué le habría picado). Esta es de la época de la Guerra de los Ochenta Años, de cuando los españoles entraron en su territorio. Cuando un holandés te dice ‘spanjool' - así seas mujer: no expresa género, es término fósil - notas que les sale de muy dentro, y como que la palabra tiene vida propia. Creo que ellos mismos se sorprenden en el momento de soltarla, se sorprenden de guardar dicho término en su fondo léxico; y callan unos segundos después de la emisión. Es como un eructo. Y calculo que en toda su vida la usan sólo un par de veces.

portada mayo


Aquí va la portada de CIUDADELA, mi revista favorita.

marcianos y perdedores

Se portó la dentista. Hasta no me cobró, que ya lo hará. Comentó que los ovnis vistos ayer en México deben de ser de una civilización mala, pues sólo miran y no intervienen, y ahí siguen los judíos jodíéndole la marrana a Palestina. Comentó a su secretaria que los brasileños no son como los holandeses. Su secretaria dice que su brasileño, que trabajaba en el taller de coches que su padre tiene en su tierra, es cariñosísimo, que se nota que se ocupa de ella. Lastima del idioma, que muy mal, por lo que hablar con él se le hace cansino. Pero es muy cariñoso. Y a eso no está ella acostumbrada. La doctora comentó a carcajadas que los holandeses estarán lamentando que los ovnis no se pasan por aquí y carguen a los moros. Tú también los viste en batería por la tele? El aparato que van a usar conmigo no quiere funcionar. Siempre pasa, le digo. Es rarísimo, dice la secre. Qué es lo que pasa siempre, da la vuelta la dentista. Con la lámpara encima, yo: que donde haya una computa y yo retensa al lado, que se crashea, se chafa. Es rarísimo, doctora, qué hacemos?

A la vuelta, frente a casa, el tontorrón del vecino delator quiere saber. Tú y yo antes nos hablábamos, y apoya los antebrazos en el manillar. Será imbecil. Por qué ahora no? Tengo que contarte yo algo a ti? Come on, kom op! No hago más que pegarle cortazos y no se entera. Espero que no se suicide, en serio, que me haría problemas. Él es quien tiene que arreglar sus problemas de conciencia. Pretende el muy estúpido que yo le diga que es inocente del delito de delación. Que se meta a católico y se confiese. Además, que me hablase sólo si mi novio estuviera presente.

amsterdamse grachten


"Nadie puede desear nada mejor que ser un amsterdamés"

el que llega a amsterdam

Mi primer trabajo, queridos glosistas, mundo entero, fue en el Rancho, restaurante de una cadena argentina a la que todos íbamos a parar. Todavía hoy me encuentro por la calle de vez en cuando con algún antiguo compañero de allí al que no veía desde entonces. Y no se agotan. Somos legión.
Hoy en día los que llegan, en su gran mayoría, entran a trabajar en la cadena del murciano, seguro que lo conocen. Trabajó con todos nosotros en el Rancho, pero acabó despuntando de jeque. Con otro de nosotros tiene montados unos cuantos bares de tapas que funcionan a full.


Y no sólo parrilleros hemos tenido, que también mucho y buen cocinero fino. Seguro que alguno nos manda alguna receta.


Dije que mi primer trabajo fue en el Rancho, consciente de la imprecisión, chicos. Mi verdadero primer trabajo fue en Canecao, el disco bar brasileño. Pero duré una semana, pues el dueño quería protegerme, hacia la oscuridad, de un italiano que me esperaba una noche en la calle después de trabajar y le dije que mejor yo me encargaba de mi propia integridad. Conque me echó.

También le había roto un estante de detrá de la barra de cristal, larguísimo y carísimo. Sin querer. De allí también recuerdo que a veces iba al terminar, a las tantas, a comprar shoarmas para los currantes a un local de a dos calles, y me acompañaban dos clientes bien afables del bar, un peruano al que había abandonado su novia gringa a la que amaba y no se la podía sacar de la memoria, y a mi otra vera llevaba yo un pakistaní o indio vendedor de flores y correveidile, que no hablaba ninguna lengua, la mitad de bajo que yo, y que era feliz conmigo, se notaba. Sin ningún ánimo de faltar, era como un perro. Y yo adoro ese temperamento despreocupado. Esa era mi corte. Y así cruzábamos Leidsestraat, yo con los tímpanos perforados de tanta samba.